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Cementerio

En el siglo XII se hizo común el enterramiento de fieles en las iglesias. Carlos III prohibió esta práctica, pero esta prohibición duró poco. Volvieron de nuevo a enterrar en las iglesias.

Existen listas de los enterrados en la iglesia de Torresmenudas hasta 1824.

Junto a la iglesia había una triple dependencia: una habitación llamada carnero, otra llamada osario y una tercera llamada calavernario. El carnero para cuando exhumaban cadáveres que no estaban consumidos. Por eso se llamaban carnero, porque todavía quedaba carne sin consumir. Los osarios eran para los cadáveres que no se conservaban más que los huesos. Y los calavernarios eran para depositar las calaveras que eran puestas en orden como en estanterias. En estas habitaciones, por fuera, solía haber una hornacina con una calavera y una luz visible en la calle. Acostumbraban a poner varias inscripciones. Una muy frecuente era esta: "Los que dan consejos ciertos a los vivos son los muertos".