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Cofradías de Ánimas y Vera-Cruz

En el cementerio de Torresmenudas, la imagen de Cristo Crucificado que estaba en la ermita del Humilladero, cuando ésta quedó medio arruinada, fue trasladada a la iglesia y era portada para los cofrades en los entierros.

Estas dos cofradías se encargaban del culto al Santo Cristo, de la asistencia a los entierros y de los sufragios por los difuntos.
La cofradía de la Vera-Cruz en los siglos pasados daba un convite a los cofrades el Jueves Santo. Así, en 1716, la cofradía de la Vera-Cruz gastó tres arrobas de higos, cuatro arrobas de aceitunas, unas bollas y seis cántaros de vino.

 

 

En 1765, la referida Cofradía tenía en lista a 97 cofrades de Torresmenudas (varones y mujeres), 41 de Aldearrodrigo, 2 de Zamayón, 2 de La Aldehuela, 2 de Topas, 2 de Ledesma, 2 de Forfoleda, 2 de Moraleja y 2 de Valverdón. Decían 3 misas al año: El Domingo de Ramos, el Jueves Santo y el día de Santa Cruz.

Una cosa muy curiosa era la manera de celebrar los primeros aniversarios de los difuntos. En la fecha determinada del aniversario celebraban dos funerales. Había dos comidas a las que asistían todos los cofrades y diez y hasta trece sacerdotes de la comarca. He aquí lo que se gastaron en las comidas en un primer aniversario de 1827: 2 arrobas de aceitunas 30 reales, arroz 17 reales, naranjas y limones 18 reales, pasas 8 reales, además y sin fijar coste, aparecen otras coas que se consumían: besugo y congrio, habichuelas, garbanzos, pan azúcar, chocolate, pan de aire, pimientos, puerros, perejil y ajo, 20 cuartillos de leche. higos. Al final de estas comidas se ponían de pie y recitaban el Padre-Nuestro. Uno cada uno, con el cirio en la mano, que iba pasando de uno a otro según dirigía el Padre-Nuestro.

Costumbres muy interesantes, pero que ya se perdieron.

Rafael Sánchez Pascual