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Filiberto Villalobos González

Esta información que aquí reflejamos, la hemos obtenido de apuntes que nos dejó Teresa Ramos, del estudio realizado de Toresmenudas en 1986 por el Aula de Cultura, y de la prensa de Salamanca. Si hemos cometido algún error, os rogamos nos lo comuniquéis, gracias.
Nació en Salvatierra de Tormes, provincia de Salamanca, el 7 de octubre de 1.879, hijo de Gabriel Villalobos y de Eustaquia González. Fue el mayor de 5 hermanos. En 1.881 la familia se trasladó a Torresmenudas, donde su padre había sido contratado por el pueblo como "Montero del común". Vivieron en la C/ de la Libertad en el nº 3.

Su padre murió a los 37 años de un cáncer de estómago, y fue enterrado en Torresmenudas el 2 de febrero de 1.887. Durante el tiempo que el matrimonio vivió en nuestro pueblo, nacieron los 4 hermanos de D. Filiberto, aunque dos de ellos, Aniceto y Elvira fallecieron cuando contaban con 1 año de edad. Hasta los 14 años asistió a la Escuela, en 1.894 se trasladó a Salamanca a estudiar el bachillerato, consiguiendo una beca de 2 pesetas diarias, durante las vacaciones siempre venía al pueblo. Estudió Medicina en Salamanca, e hizo el Doctorado en Madrid. Ejerce de médico en Guijo de Ávila, Guijuelo, y Salamanca. Instaló una Clínica Radiológica en Salamanca, siendo el aparato de Rayos X el tercero del país (había uno en Madrid y otro en Barcelona).

Fue Concejal Diputado provincial, Diputado a Cortes y el 30 de abril de 1.934 fue nombrado Ministro de Instrucción Pública durante la II República , y por carta de los niños y de todo el vecindario de Torresmenudas, lo reclamó para testimoniar el cariño, la admiración y el respeto que sentían por él. Al poco tiempo se presentó en el pueblo, el cual vivió una de las jornadas más inolvidables de su historia. El pueblo se engalanó para la ocasión, con colgaduras y arcos de verde ramaje, se lanzaron cohetes, se tiraron bombas, repicaron las campanas, en la fachada del Ayuntamiento pusieron esta frase " Mira ilustre hijo el amor de tu pueblo", todo en honor de Don Filiberto Villalobos. Visitó la Escuela a la que asistió de pequeño, saludó al Maestro Don Juan del Sol, y entregó un retrato con la siguiente frase "Recuerdo a la Escuela donde se inició la formación de mi espíritu", desde aquel día el mismo presidió la Escuela. Fue la primera visita que hizo a un pueblo de la provincia de Salamanca.

El domingo 1 de julio de 1.934, el Ayuntamiento de Torresmenudas lo nombró hijo predilecto del pueblo, se colocó una lápida en la fachada del mismo, con la siguiente inscripción " Plaza de Filiberto Villalobos" Dedicada a su hijo predilecto, vecinos, autoridades e hijos de este pueblo en testimonio a su cariño". La niña María Campo Iglesias fue quien descubrió la placa y se leyeron los siguientes versos:

Es tan grande la emoción señores al descubrir la lápida, que hace oír latidos  del corazón.
Este amor, esta pasión que Torresmenudas siente, del pecho sube a la frente, y por los labios rebosa la exclamación jubilosa, con impulsos de torrente.
¡Viva el Doctor Villalobos! de espíritu aquí formado, y viva este pueblo honrado que siente nobles arrojos y si digo sin adornos literarios que no sé, que el niño en el acto ve una lección admirable, y a todo con gesto afable aplaude de buena fe.

Entrega de una placa a D. Filiberto Villalobos en el Ayuntamiento de Torresmenudas.

En el pueblo se recuerda por varias cosas, por mediación suya se hicieron las Escuelas actuales, antes la Escuela estaba debajo del Ayuntamiento, también  fue  quien trajo el agua al pueblo desde Val de la Ermita, regaló a la Escuela la famosa Contadora de Solana, eran unas bolas grandes de madera metidas en un mueble alto, pasadas por un alambre, donde todos los niños de entonces aprendieron a contar, también regaló un aparato de Radio al Ayuntamiento, donde iban todos los vecinos a escuchar el parte sobre todo durante la Guerra Civil, ya que era la única que había.

Comida homenaje a D. Filiberto Villalobos en Salamanca .

 El domingo 13 de febrero de 1955 a las 9 de la mañana falleció en Salamanca. Sus funerales se celebraron en la Purísima, y su entierro constituyó una de las mayores manifestaciones de duelo que se recuerdan en Salamanca. 

D. Filiberto Villalobos, como médico y político fue incomparable, pero como persona lo fue aún mucho más. Quede aquí nuestra reseña y recuerdo para este Armuñés de corazón y adopción, que dejó en nuestra comarca un recuerdo imborrable de bondad, sabiduría y dignidad.