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Homenaje a Ricarda Benito Pérez

Permitidme la confianza de iniciar mi alocución con un querida maestra Ricarda, palabra hermosa y llena de contenido.

El pueblo de Torresmenudas quiere con este acto rendirte un sencillo pero emotivo homenaje, al que muy gustosamente se ha sumado todo el pueblo como es buena muestra de los que aquí estamos.

Queremos estar contigo, tu que representaste durante 40 años un largo camino dedicado a la enseñanza de los más pequeños, aprovechando la festividad de nuestro patrón San Román Mártir para compartir un pequeño tiempo y dedicarte nuestro particular homenaje, dando el nombre de Ricarda Benito Pérez a esta plaza.

 

 

El mero hecho de dedicar toda una dilatada trayectoria vital a una profesión, cualquiera que sea, ya es algo digno de encomio, pero si además esta profesión es la de maestra, la admiración se engrandece. Utilizo la palabra maestra porque es así como nos gusta llamarte, un término profundo y emotivo. Maestros son los que dejan huella y tu, por supuesto, la has dejado a lo largo de toda tu vida educativa.

Siempre resulta gratificante escuchar a personas  de cierta edad que rememoran con cariño a sus maestros, o casi mejor a su maestra, una a la que nunca olvidarán. Los tiempos ha evolucionado, hay que reconocer que el alumno actual de enseñanza infantil y primaria a lo largo de su escolarización pasa por las manos  y el oficio de muchos maestros, lo que teniendo sus innegables ventajas también comporta algún inconveniente, entre otros, la perdida de figura del maestro por antonomasia, aquel don o doña que tanto influyó en otras generaciones.

Evidentemente el tiempo no se detiene y no debe detenerse, anclarse en el pasado es sinónimo de estancamiento, de falta de progreso. Pero los que creemos más en la educación que en la enseñanza, echamos en falta la pérdida de esos lazos imperecederos que unían a maestros y discípulos, aunque reconozcamos que la preparación en cuanto a conocimientos es mucho mejor en la actualidad que en tiempos pasados. Nadie mejor que tu para comprender la evolución de la enseñanza en las últimas décadas y su incontestable mejoría.

Envueltos en la nostalgia, muchos recuerdos podrías trasmitir a estas nuevas generaciones. No creo equivocarme al presuponer tu inicio: recinto para escuela con dotación de material muy escaso, tres o cuatro bancos, unas pizarras y unas viejas cartillas donde  enseñabas a leer y por supuesto, en mi recuerdo, está tu voz, enseñando la tabla de multiplicar o los ríos de España. Pero siempre con la ilusión y el entusiasmo propio de superar todos los obstáculos.

Cumpliste con tus obligaciones, prestaste al pueblo tu servicio.

Imagino que no habrás podido evitar bucear en el pasado, recordar episodios buenos y menos buenos, pues de todo habría en tu paso por ese tiempo. Afortunadamente aunque la memoria es caprichosa, suele ser muy selectiva y tiende a recordar los acontecimientos más gratificantes y a olvidar los más desagradables.

Todos recordamos tu “escuela chica”, tu “bodega” a la cual, no se por qué, le teníamos verdadero pánico. Recreos jugando en las calles sin que ninguno de nosotros nos atreviéramos a ir a casa a pesar de la plena libertad con que jugábamos. La perra chica o perra gorda, no recuerdo, que nos dabas al llevarte la peseta! de tu paga de mes.

Por todo ello, el pueblo de Torresmenudas quiere ofrecerte este pequeño homenaje, pretendiendo que sea un testimonio de gratitud por tu dedicación a la enseñanza, un gesto de complicidad entre los que nos sentimos unidos e identificados por el concepto y palabra: MAESTRA RICARDA.

No quiero terminar sin hacer una mención explicita a todos que han colaborado decisivamente en la organización de este pequeño acto.

Concluyo, gracias una vez más RICARDA por tu ejemplo.

Raimundo Lucas

Puedes ver las fotos del homenaje a Ricarda pinchando en este enlace.